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domingo, 31 de enero de 2016

(358) NAJERA II. SAN FERNANDO 44


A finales de los ochenta esta gran casa situada en la calle San Fernando (antigua carretera a Logroño) estaba en estado de ruina y daba mucha pena, pero no recuerdo si se había iniciado ya algún movimiento institucional o inmobiliario para salvarla. Lo cierto es que ahora vemos su arquitectura restaurada con más o menos acierto, pero sobre todo descontextualizada, porque todo lo que pudo haber sido su huerta, jardines o casas vecinas está construido a la nueva usanza.


Un meritorio trabajo de investigación llevado a cabo por Jesús Barriuso Sáenz publicado en pdf por dialnet (enlace aquí), nos permite acceder a los rasgos más destacados de su historia: construcción a finales del siglo XVII y escudos de los Cantabrana y Santervás de Espinosa:



La cita del artículo de Barriuso a los trabajos documentales de José Manuel Ramírez es menos precisa, pero en todo caso vamos a dejar aquí los nombres y etiquetas del cantero cántabro Pedro de Aguilera, que fue quién lo hizo con una serie de colaboradores, y los de Juan Bautista Arbaizar e Ignacio Elejalde, que según se dice, trabajaron en su rehabilitación.


Yo no iba a esperar algún comentario crítico sobre la última intervención pero lo que más me duele del estudio de Jesús Barriuso es que no mencione tan siquiera el nombre del arquitecto que dirigió las obras realizadas por "Cobemasa" a partir de 1992.


Hay alguna descripción del interior y un elogio al gran trabajo realizado en la reposición de una carpintería similar a la original, lo que es muy de agradecer, pero de esas mampostería rascadas y presentadas como turrón de girlache a una desolada plaza de empedrado fajado y vestida con una farola fernandina, ay, no se dice nada.

Si alguien tiene alguna fotografía antigua de la casa y de su entorno y nos la puede proporcionar, los estudiosos de este blog le estaríamos muy agradecidos. Y si hay planos de la casa y fotos de su antiguo estado, aún más. Porque lo que pretendemos con este estudio no es parar la ruina de las casas, que es cosa del destino, sino aprender de sus patterns.


Ubicada justo enfrente del crucero de la iglesia del Convento de Santa Elena, estas son las imágenes que nos da el catastro de su actual entorno. Medimos sobre la pantalla, 20 metros de fachada por 18 de fondo.


Digamos también como curiosidad (y sátira) que el texto que trae la página Nájera en red sobre esta casa (enlace aquí) parece haber sido escrito por algún traductor automático o algo así. Valga la sátira para decir que mal escribir la historia también ayuda a cargársela.


viernes, 23 de mayo de 2014

(190) HARO X. Calle de la Vega 16



Ubicada en el centro de la espléndida calle de la Vega cuya arquitectura del XIX he elogiado ampliamente en el blog edificiosLHD (v post 78), yo no creo que a esta gran casa se le deba seguir llamando Palacio de las Bezaras en honor de las últimas inquilinas antes de que la Caja de Ahorros de la Rioja se hiciera con el edificio y lo convirtiera en su sede central en Haro. Mucho mejor sería que alguien investigara y publicara su verdadero origen como en el caso del palacio de los Angel que hemos visto en la entrada anterior (...ver comentarios). El último traspaso de la propiedad ocurrió a finales de los setenta y recuerdo muy bien cuando el arquitecto José Ignacio Rodríguez presentó su rehabilitación en una de las primeras ediciones de las Jornadas del Patrimonio organizadas por el Colegio de Arquitectos. Como aficionado a la botánica nos hizo saber de la rareza de los árboles del jardín pero nadie le criticó el derribo de la casa contigua ni la invención de la fachada lateral. Guardo una vieja foto del periódico para mostrar cómo era antes de la última rehabilitación.


La cubierta era obviamente a dos aguas y no como ahora, a tres, y con unos novedosos bobarriles a norte que aunque no se vean desde la calle de la Vega, ahí están.


Resulta sin embargo meritorio el esfuerzo de José Ignacio en reconstruir lo que pudieron ser las carpinterías originales de los balcones que ya no estaban en la foto del periódico. Meritorio sobre todo, porque a partir de entonces aparecieron por doquier lo que vengo llamando yo las "ventanas de la vergüenza" (v Cascotes 137).


Fotografío los escudos y vuelvo a hacer notar que si lo de la posición del yelmo mirando para el otro lado es de bastardía, por culpa de la simetría de la fachada a alguno de los apellidos le colgaron el sanbenito.


El encuentro con la hilera de casas que le viene por el lado Este nunca fue muy feliz y será muy difícil saber porqué se creo esa extraña alienación a distinto nivel.


Medimos en el ordenador más fachada que fondo: 23 metros por 20. 


No sé si el arquitecto José Ignacio Rodríguez habrá hecho limpieza de su archivo y habrá desaparecido la documentación del estadio previo a su reforma, pero si leyera esto y me lo dijera, le quedaría muy agradecido.