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domingo, 29 de noviembre de 2015

(354) ANGUCIANA (II)



Vamos a continuar haciendo un recorrido por las casas de piedra y las casas del XIX de Anguciana.

1) Justo detrás de la cabecera de la iglesia hay una gran casa de 16 metros de fachada y 18 de fondo, con cuatro balcones muy ordenados. Vivían en ella los Mendoza. También el hastial norte es de piedra de sillería. La cubierta ha sido renovada recientemente olvidándose de la tradicional teja árabe.



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2) Un poco más arriba, en la misma calle de la Iglesia está la que llamábamos casa de las maestras, por vivir en ella la maestra doña Feli y sus dos hermanas, Puri y Neme. Imagen maciza con tres balcones dispuestos en una composición muy original. Le han hecho un lavado de cara algo fuerte en el lateral pero en las plantas superiores de la fachada principal aún mantiene su vieja textura. 


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3) La casa de Pili Angulo y de la Marita exhibe un precioso mirador en madera pintado de blanco como tantos que podemos ver en la calle de la Vega de Haro (v La lección de Haro en edificios LHD). Lo del azulejo verde es una excentricidad que siempre nos ha llamado mucho la atención. Sería cosa de algún maestro de obras venido de Galicia o así. La doble ventana colocada a cara de fachada también es propia de aquellas tierras. 

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4) La siguiente casa de ese tramo de calle, tristemente ha desaparecido. Le debo a César Fernández este par de fotos del día de su derribo. Era la casa de los Lahorra. Ordenada fachada en ladrillo sobre planta baja de estupenda sillería y un curioso mirador en la medianera sur que ha dejado lugar a una casa blanca y fea que mejor no les muestro aquí. 


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5) Justo enfrente de la anterior, la casa de Emiliano Ibarnavarro, también del XIX en un perfecto opus cuadratum y un balcón corrido sobre los tres balcones. (Tengo que hacerle una foto mejor)

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6) Justo al salir de la calle de la Iglesia y mirar hacia la izquierda nos encontramos con esta magnífica galería de madera orientada a norte sobre planta baja de la misma sillería ejemplar que venimos contemplando en las casas anteriores. Es la trasera a la carretera de la casa de los García cuya fachada principal, más modesta, da al sur en la calle Real. Es la de la izquierda de las dos de la siguiente foto:


7) La de la derecha, muy ordenada también, con un estucado que imita a sillería y que seguramente ocultará una buena mampostería, es de los Gayangos. Qué orden constructivo y compositivo se tenía en la construcción de casas de los siglos pasados. Cómo hemos podido olvidarlos... -no dejo de preguntarme una y otra vez viendo cómo se hacían nuestros pueblos.  

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8) La siguiente casa en la calle Real (o calle Arriba, como se llamaba antiguamente) tiene también una fachada en sillería y un orden compositivo que nos dejan sin palabras. Era la casa de Joaquín Angulo y Filomena García. Los hijos le han puesto recientemente unos refitoleros escuditos que antes no tenía -como puede verse en una foto que guardo de ella de los años sesenta. 


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9) Regresamos a la plaza por la carretera para dar cuenta de esta otra obra maestra de la carpintería del siglo XIX: la galería trasera de la casa de don Ricardo Angulo que da fachada a la plaza con una composición de tres balcones sobre paños muy amplios.


La casa perdió su antiguo estucado color siena en una reforma hecha a mediados de los sesenta. El nuevo y excepcional revoco beige lo hizo "Manolín" Samaniego, el padre del actual decano del Colegio de Arquitectos. Es impresionante ver cómo después de cincuenta años se mantiene como el primer día. De don Ricardo Angulo la casa pasó a su hija Milagros, de Milagros a mi tía Pilar Diez del Corral Angulo y de la tía Pilar a mi familia. Tengo una bonita foto parcial de su viejo aspecto con dos bancos de piedra junto a la puerta, el suelo empedrado en la entrada y sus dos sucesivas dueñas en el balcón. 


No les cuento cómo ha sido mancillada por la nueva urbanización de la plaza porque no es asunto de este blog pero pueden echar un vistazo si quieren a Cascotes 155

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10) Para completar la decena de casas de piedra y ordenada composición de Anguciana, les pongo también esta foto de la casa número 12 de la plaza a la que hace unos treinta años le hicieron una planta de más y la remataron con una terraza horrible que le costó al arquitecto de la delegación de la vivienda don Fidel Ruiz más de un viaje a nuestro pueblo para que trataran de arreglarlo un poco haciendo esa especie de solana con barandilla de madera y arcos rebajados.  

(11) Bueno y para despedirme de mi pueblo, la foto en detalle de la puerta de la casa de al lado de la anterior que no ha variado nada en los últimos cincuenta años:





martes, 28 de enero de 2014

(106) SAN ASENSIO XIV. Calle José Iturmendi 14



Un escudo no hace casa. El caos de aperturas y rasgados de huecos, la elevación, las nuevas carpinterías u otras reformas hacen irreconocible esta casa como "solariega", pero de todos modos hay que ver aún el carácter que le da el escudo.


La hidalguía de los Mendoza Oquerruli se ha debido de perder por el camino pero ahí siguen labradas sus armas para el recuerdo y hasta para la investigación, porque el tema de las diez panelas (o corazones) del cuarto inferior izquierda digo yo si no tendrá algo que ver con el escudo de mi familia, el de los Diez del Corral que también los tiene. 


Ubicada al lado de la gigantesca San Asensio XI parece un alfeñique pero sus 7 m de fachada y 12 m de fondo son los de una casa normal.


No creo que sus plantas y secciones nos vayan a deparar nunca alguna sorpresa, pero nunca estará de más conocerlas si hay oportunidad. 



miércoles, 15 de enero de 2014

(95) SAN ASENSIO III. Calle La Cruz 8



Otra gran casa que pide a gritos el dibujo en alzado para analizar (disfrutar) de su curiosa composición. Y es que si no fuera por la unidad del alero, a primer golpe de vista casi se podría decir que son dos casas.


Y es que el descentramiento del poderoso balcón ménsula deja desconcertado a cualquiera. Más curiosa aún es la forma en que se componen la puerta, el escudo y el gran balcón de la parte de la izquierda, donde la pilastra central está incluso recortada para que quepa el escudo (!).


La altura de sus tres pisos y la estrechez de la calle hacen difícil la contemplación del conjunto de sus piezas pero a base de fotos de uno y otro lado ya se va entendiendo su complejidad y algunas chapucillas que el tiempo ha introducido, como el rasgado inferior de las dos ventanas del tercer piso.


En el escudo pueden leerse los nombres de cuatro familias: MENDOZAS, DAVALILLO, IDALGO y BERGARA.


En la placa informativa de plástico colocada a sus pies por el Gobierno de la Rioja, la Secretaría de Turismo del Ministerio de Industria y la Mancomunidad de San Asensio, Torremontalbo y Cenicero (mucha institución para tan poca información), además de reproducir las descripciones del Inventario Artístico al que venimos haciendo alusión y alguna otra observación "artística" de anónima firma y dudosa precisión, dice cuando menos (y eso lo agradecemos) que "fue de Don Pedro Mendoza Hidalgo y de su esposa Doña María Davalillo Vergara; que pasó a manos de su hija Doña Catalina de Mendoza Davalillo, casada en 1714 con Don Matheo Antonio de Mendoza Díaz de Arce que llegaría a ser Gobernador de Parral, capitán general en la Nueva Vizcaya en América", o sea, al noroeste de México. 


 La fachada mide casi 11 metros y su fondo llega a los 14 m.Se cubre con un gran tejado a dos aguas.








lunes, 13 de enero de 2014

(93) SAN ASENSIO I. Calle Fernando Torres 26



Los arqueólogos del Inventario Artístico de Logroño y su Provincia decían de esta casa (vol III pag 248) que tiene la "fachada marcada por pilastras y cornisas de placa". No sé muy bien a qué se refieren con lo de placa, pero supongo que quieren decir "planas". Siguen: "vanos y portada de placa y oreja" y ahí supongo que se refieren al pequeño resalte que enmarca los huecos y a ese pequeño alargamiento lateral de las esquinas exteriores de esos resaltes. Lo siguiente se me hace más difícil de interpretar pues dicen "cornisa de alero labrada" y es que en la anterior alusión a la cornisa decían que era "en placa". Yo veo a la cornisa moldurada más que labrada y al alero, si lo hubo, desaparecido, porque esos pequeños cuartones que asoman por encima de la cornisa de piedra rematados con una canal de chapa me da que son de una lamentable reforma moderna. A continuación dedican una larga parrafada a describir el escudo de las cuatro familias representadas, los OQUELURRI, REXAS, MENDOZA y CEBALLOS, y a mencionar la inscripción que aún puede verse debajo del mismo: ESTA OBRA SE HIZO EL AÑO DE 1692.


Todos esos datos han sido trasladados a una placa descriptiva de plástico instalada a la izquierda de la casa bajo la autoridad que da el saber arqueológico, y mi amigo el escritor José Angel González Sainz que me acompañó en la visita realizada el pasado otoño, se asombraba del poco caso que hacía yo a esa terminología tan académica y aparentemente precisa y sabia. A poco que miremos su fachada nos daremos cuenta de que los saberes arqueológicos son como una venda en los ojos que impide ver y contar  lo que realmente se ve, a saber: que la pilastra de la izquierda que enmarcaba el eje compositivo de la puerta y el escudo está brutalmente cortada por el balcón, y que como la unidad de color, materiales y texturas es total, uno se queda pasmado preguntándose si eso se hizo así desde un principio o la apertura del balcón de la izquierda fue una chapuza posterior. 



Claro que, si se abrió ahí el balcón ¿qué es lo que había o pudo haber en el paño que va entre la pilastra "de placa" del eje de la puerta y la de la esquina de la izquierda? Es tan caprichoso y misterioso todo esto de la composición de las fachadas de las casas solariegas que a poco que nos interesen de verdad, deberíamos dibujar sus alzados y estudiarlas piedra a piedra.

Por lo que respecta a sus últimos treinta años de vida nos alegramos de que no le hayan cambiado ni las persianas enrollables y eso que han renovado la canal de recogida de aguas.

Lamento ahora no haber hecho una foto de su testero izquierdo porque esta casa da pie a una extraña irregularidad en la alineación que se aprecia en los planos de situación que muestro a continuación. A falta de más datos (tanto en la placa de plástico como en el Inventario se dice que en el portal hay una columna toscana (¡ah!)) concluyo lo mío diciendo que mido en la pantalla 10,5 m de fachada por 15,4 m de fondo.





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En mi siguiente visita a San Asensio (abril del 2016) no sólo pude hacer la fotos del testero que mencionaba en los párrafos anteriores sino que gracias a la invitación que me hizo Pilar Terreros Ceballos pude visitarla y cerciorarme de que la casa es mucho más que su fachada y la columna toscana del portal. Por discreción no hice ninguna foto de sus interiores (ni siquiera les pedí permiso para ello), pero pude recorrer el conjunto de patios y dependencias que conforman toda su propiedad, incluida esa graciosa galería colocada en T que divide el espacio trasero en un patio y un jardín. A falta de planos que nunca parecen haberse levantado (y eso que uno de los hermanos de Pilar es arquitecto...) la planta del catastro nos puede dar una idea del singular conjunto arquitectónico que componen todas sus piezas, incluida esa casa totalmente lisa y sencilla de al lado que nos iba a permitir ver el testero de la principal y que resulta que es una ampliación o parte de la misma:


De la historia reciente de la casa tuve la enorme suerte de llegar a conocer a doña Felisa Ceballos, madre de Pilar, maestra y directora que fue del centro escolar de San Asensio, y descendiente de una de las familias que figuran en el viejo escudo, quien en dicha fecha tenía nada más y nada menos que 103 años. Entre la madre y la hija me pusieron al corriente de  la que había sido su casa familiar durante buena parte del siglo XX, encabezada por el Sr. Terreros, veterinario de San Asensio, titulado en 1932 y tristemente fallecido en accidente de tráfico en 1985.