lunes, 13 de enero de 2014

(93) SAN ASENSIO I. Calle Fernando Torres 26



Los arqueólogos del Inventario Artístico de Logroño y su Provincia decían de esta casa (vol III pag 248) que tiene la "fachada marcada por pilastras y cornisas de placa". No sé muy bien a qué se refieren con lo de placa, pero supongo que quieren decir "planas". Siguen: "vanos y portada de placa y oreja" y ahí supongo que se refieren al pequeño resalte que enmarca los huecos y a ese pequeño alargamiento lateral de las esquinas exteriores de esos resaltes. Lo siguiente se me hace más difícil de interpretar pues dicen "cornisa de alero labrada" y es que en la anterior alusión a la cornisa decían que era "en placa". Yo veo a la cornisa moldurada más que labrada y al alero, si lo hubo, desaparecido, porque esos pequeños cuartones que asoman por encima de la cornisa de piedra rematados con una canal de chapa me da que son de una lamentable reforma moderna. A continuación dedican una larga parrafada a describir el escudo de las cuatro familias representadas, los OQUELURRI, REXAS, MENDOZA y CEBALLOS, y a mencionar la inscripción que aún puede verse debajo del mismo: ESTA OBRA SE HIZO EL AÑO DE 1692.


Todos esos datos han sido trasladados a una placa descriptiva de plástico instalada a la izquierda de la casa bajo la autoridad que da el saber arqueológico, y mi amigo el escritor José Angel González Sainz que me acompañó en la visita realizada el pasado otoño, se asombraba del poco caso que hacía yo a esa terminología tan académica y aparentemente precisa y sabia. A poco que miremos su fachada nos daremos cuenta de que los saberes arqueológicos son como una venda en los ojos que impide ver y contar  lo que realmente se ve, a saber: que la pilastra de la izquierda que enmarcaba el eje compositivo de la puerta y el escudo está brutalmente cortada por el balcón, y que como la unidad de color, materiales y texturas es total, uno se queda pasmado preguntándose si eso se hizo así desde un principio o la apertura del balcón de la izquierda fue una chapuza posterior. 



Claro que, si se abrió ahí el balcón ¿qué es lo que había o pudo haber en el paño que va entre la pilastra "de placa" del eje de la puerta y la de la esquina de la izquierda? Es tan caprichoso y misterioso todo esto de la composición de las fachadas de las casas solariegas que a poco que nos interesen de verdad, deberíamos dibujar sus alzados y estudiarlas piedra a piedra.

Por lo que respecta a sus últimos treinta años de vida nos alegramos de que no le hayan cambiado ni las persianas enrollables y eso que han renovado la canal de recogida de aguas.

Lamento ahora no haber hecho una foto de su testero izquierdo porque esta casa da pie a una extraña irregularidad en la alineación que se aprecia en los planos de situación que muestro a continuación. A falta de más datos (tanto en la placa de plástico como en el Inventario se dice que en el portal hay una columna toscana (¡ah!)) concluyo lo mío diciendo que mido en la pantalla 10,5 m de fachada por 15,4 m de fondo.





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En mi siguiente visita a San Asensio (abril del 2016) no sólo pude hacer la fotos del testero que mencionaba en los párrafos anteriores sino que gracias a la invitación que me hizo Pilar Terreros Ceballos pude visitarla y cerciorarme de que la casa es mucho más que su fachada y la columna toscana del portal. Por discreción no hice ninguna foto de sus interiores (ni siquiera les pedí permiso para ello), pero pude recorrer el conjunto de patios y dependencias que conforman toda su propiedad, incluida esa graciosa galería colocada en T que divide el espacio trasero en un patio y un jardín. A falta de planos que nunca parecen haberse levantado (y eso que uno de los hermanos de Pilar es arquitecto...) la planta del catastro nos puede dar una idea del singular conjunto arquitectónico que componen todas sus piezas, incluida esa casa totalmente lisa y sencilla de al lado que nos iba a permitir ver el testero de la principal y que resulta que es una ampliación o parte de la misma:


De la historia reciente de la casa tuve la enorme suerte de llegar a conocer a doña Felisa Ceballos, madre de Pilar, maestra y directora que fue del centro escolar de San Asensio, y descendiente de una de las familias que figuran en el viejo escudo, quien en dicha fecha tenía nada más y nada menos que 103 años. Entre la madre y la hija me pusieron al corriente de  la que había sido su casa familiar durante buena parte del siglo XX, encabezada por el Sr. Terreros, veterinario de San Asensio, titulado en 1932 y tristemente fallecido en accidente de tráfico en 1985. 

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