martes, 11 de noviembre de 2014

(249) ALESANCO I. Plaza Mediodía 1 y 2



Hace treinta o cuarenta años fui con mi padre a Alesanco por ver la casa que pudo haber sido de aquel Justo Diez del Corral Ocáriz que a mediados del siglo XIX se fue a Anguciana a casarse con Pilar Blanco de Salcedo, dueña del castillo y descendiente única del último Señor del pueblo, dando origen así a una extensa familia Diez del Corral de la que formo parte y cuyo árbol genealógico he recogido en otro blog. Por ser la mejor del pueblo, o al menos, la mejor ubicada (en pleno centro) y por tener sobre un pasaje en arco trasero un escudito similar al de una acuarela que había en la casa de Anguciana, supusimos que la casa era esta que muestro aquí, pero ni entonces ni ahora preguntamos a nadie ni hicimos mayor investigación, así que toda la información que dispongo no pasa de meras vaguedades. Lo del pasaje sobre un arco ya no existe pero me alegro de ver en el Inventario que mi recuerdo es cierto porque en una ubicación tan imprecisa como mi recuerdo (segunda travesía de la calle Mediodía (?)), se menciona la existencia de un "paso en arco rebajado con escudo partido de dos y tres corazones tronchados por banda y águila explayada sobre ondas surmontada de tres lises".


En la contabilidad de corazones a mí me salen diez (de ahí que siempre pensáramos que tuviera relación con la primera parte del apellido) y, como hemos visto en Navarrete V, el escudo de los Corral tiene sólo el ave de la derecha, así que la cosa podría encajar. El borde en olas del escudo tiene una inscripción en latín que no alcanzo a leer (sobre todo porque en la parte de abajo me la tapan los cables), pero parece algo así como un lema familiar. En fin, sea como fuere, ahora el escudo está colocado en una casa popular de fachada rehecha con un zócalo y unos recercados de huecos en estuco imitando sillería con balcón moderno que hacen daño a la vista y que está situada en la calleja Mediodía justo a la izquierda de la casa principal:


Como no me importa mucho donde haya ido a parar nuestro escudo de la vieja nobleza, volvemos la vista hacia la gran casa donde lo único grande que encontramos son sus antiguas dimensiones, 21 de fachada por 16 m de fondo, un buen balcón central y una extraña irregularidad en la esquina con la calle Mediodía:





La casa está partida en dos y alterada en sus huecos de fachada, pero salvando el chirlo superior que le han hecho a la de la izquierda, al menos se mantiene la unidad general de los faldones de cubierta.






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