miércoles, 26 de marzo de 2014

(149) ABALOS I. Palacio del Marqués de Legarda



Vamos viendo ya en este estudio que algunas casas solariegas, sea por su gran tamaño o por el nivel del título de nobleza de su propietario, toman popularmente el nombre de "palacios". La que inaugura el catálogo de Abalos tiene también esa medida ya conocida de 25 por 25 metros aproximadamente, aunque aporta cuatro o cinco novedades que no hemos visto hasta ahora en ninguna otra: la gran solana a mediodía en doble piso, los tres torreones en esquina, la plaza cuadrada "abierta" al pueblo, la categoría decorativa de la puerta exterior del jardín y, probablemente, la construcción de un largo acceso urbano desde la carretera.



Según el elenco de grandezas y títulos nobiliarios de España y otros datos obtenidos en internet, el Marquesado de Legarda tiene su origen en 1664 y su primer titular fue don Antonio Hurtado de Salcedo y Mendoza, secretario de Estado de Felipe IV. A los logroñeses, y especialmente a los arquitectos, nos suena mucho su título porque la sede del Colegio de Arquitectos se instaló en la que fuera su casa-palacio de Logroño, dividida por entonces en varias viviendas populares.


El actual Marqués de Legarda es don Francisco Fernández de Navarrete y López de Montenegro, n. 1962, doctor Ingeniero Agrónomo, que vive en Madrid y se dedica a la agricultura y producción de vino con la marca de su título y el de la Real Divisa de la Piscina. 


Vemos ya en esta otra foto que la alegría de la fachada al mediodía contrasta con esta otra fachada mucho más severa y urbana que da al pueblo y que forma una L con otro edificio de piedra de sillería igualmente sobrio que seguramente estuvo (o esté) destinado a viviendas y dependencias del servicio. Nótese que la casa sacrifica ahí el cuarto torreón en favor de la articulación con ese edificio secundario y el espacio urbano así creado. 



El problema de ese espacio es que parece haber sido cerrado posteriormente por una valla de mampostería, rejas modernas y una fila de coníferas que desdice bastante respecto de la nobleza de la edificación y su abierta relación con el pueblo. He buscado fotografías viejas por ver cómo podía haber sido antes pero no he encontrado nada. 


Fotografío desde la valla y entre los árboles el centro de la fachada para captar su ordenada composición y por lo menos damos cuenta de los dos escudos que apenas se ven, perdidos en esa extraña ubicación de las fajas verticales laterales. 


Con lo que da el teleobjetivo de la digital de bolsillo trato de fotografiar mejor la puerta principal cuya talla de madera nos parece también extraordinaria.


Del interior no sabemos nada y que yo sepa, tampoco nadie ha publicado plantas u otros datos. El Inventario es tan escueto e impreciso como siempre. Dice de ella que es "del XVIII, rectangular (lo que no es cierto) de tres plantas y cuerpos laterales más altos (lo que yo llamo torreones), con fachada sur en galerías superpuestas al patio" (jardín); y ya.

Por toda información encuentro en internet el anuncio de un anticuario que vende una página vieja de periódico en que aparecen unas fotos y un texto apenas legible. No sé si valdrá la pena intentar reconstruir sus frases pero lo que sí es cierto es que las fotos dan una buena idea de la decoración interior de las piezas más nobles.


Más desalentador es ver el trato que le da a la gran puerta del jardín una señalización ajena a la casa:


Vamos con las plantas de cubiertas, catastro y ubicación, para concluir con otras tres imágenes de esa promenade que sube desde la carretera al palacio y que tiene como punto central de perspectiva esta singularísima puerta:






La dos filas de plátanos han sido podadas este año y en la ribera del arroyo se ha hecho una limpieza a fondo de maleza y arbolado porque amenazaba caer sobre la carretera. Gracias a ello se ve mejor el puentecito de piedra con que se inicia la promenade hacia la casa.


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