viernes, 21 de marzo de 2014

(145) BRIONES XXIII. Calle Rioja 18. Palacio de los Gadea



Con la casa de los Quincoces y el Palacio del Marqués de San Nicolás, la casa de los Gadea es la tercera casa más renombrada de Briones. Su fachada es un ejercicio de virtuosismo y capricho decorativo en piedra. De su origen poco o nada se dice por ninguna parte y del primer propietario y del maestro cantero, tampoco. Ya es pena. Gracias a una información inmobiliaria podemos saber de las dependencias del interior. En el 2006 la vendían por 3 millones de euros sus entonces propietarios, la familia Astarloa, de quienes internet guarda la noticia del secuestro de uno de sus miembros en 1974, y la política, el recuerdo de uno de los ministros de Aznar (ver nota adicional). Aunque se barajaba como comprador una empresa hotelera aún esperaban los vendedores que pudiera ser ocupada por un gran señor... (?).


Como ya tenía persianas de librillo en las fotos de 1983, me pregunto si será de aquí de donde viene la actual moda (véanse Briones XXII y Briones XXI).


Más que una casa son dos, una con fachada a la calle Rioja y otra a la calle Cercas, cada una de ellas con su cubierta a dos aguas. La fachada trasera es mucho más discreta aunque aporta un elemento de lo más original: ese balconcillo con arco bajo el alero.


La fotografía en color que le hice en la última visita a Briones (enero del 2014) no aporta nada nuevo porque la perspectiva general es muy forzada. Aproveché, eso sí, para hacer un estudio más detallado de sus elementos, como ese caprichoso doble arco de medio punto del ingreso principal con el que sale un "apuntado":


O bajando al detalle, el tirador de la puerta, más modernista diría yo (comienzos del XX) que barroco, aunque doctores tiene la iglesia y algún arqueólogo o anticuario pudiera sacarnos de dudas:


Observo con interés el despiece del arco y del mensulón del balcón principal, que en este caso se conserva bastante mejor de lo que es normal:


O el escudo con las armas de don "Josee de Gadea" (curiosa forma de acentuar, exactamente a como hago yo cuando escribo cartas en teclados anglosajones... ja ja ja) en lo más alto de la casa:


En la clave del balcón principal figura la fecha de construcción, de ahí que la mencione todo el mundo como único dato cierto de la casa. Ya de paso contemplamos un nuevo jugueteo de la moldura.


Forzando un poco se puede fotografiar toda una "calle" lateral para apreciar el movimiento compositivo de los balcones hacia el eje central, la variedad de molduras de los huecos o el juego decorativo del cruce de las pilastras con la doble cornisa.


Peor parte se lleva el reportaje de la fachada trasera, donde en primera instancia clamamos ante el buen gusto municipal de poner juegos infantiles a la puerta de esta casa y de la que veremos en el post siguiente:


Al hacer la foto desde el otro ángulo descubrimos también los desajustes de la esquina y el mal estado del alero:


Según el plano del catastro, la parcela contigua es de otra propiedad (calle Rioja 16) aunque los huecos en la medianera sugieren que en algún tiempo sería el patio o cochera de la casa. Medimos en pantalla que la fachada tiene 13,20 metros y que el fondo total de las dos casas enlazadas y unidas es de 25 metros.





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El 7 de enero del 2015 recibo una irónica (y cariñosa) carta de un tal Andrés Ceballos que no deja más rastro que su nombre y correo electrónico (acebmos@gmail.com), y... que por lo que da internet no creo que sea el cantante de DVicio (...), en que parece querer dar a entender que los Astarloa del palacio Gadea no tienen nada que ver con los Astarloa del secuestro: 

Estimado Juan.
Como a mis años ya me asombro de poco y, además, el papel (aunque sea electrónico) lo aguanta todo no puedo sino aceptar como cierta  la nueva verdad de que la casa que glosas en tu blog -145 BRIONES XXIII, Calle Rioja 18, Palacio de los Gadea perteneció a la familia del  industrial mejicano, del sector lácteo,  cuyo hijo fue  secuestrado en Madrid en 1974.
Si el doctor Isidro Astarloa, propietario de la vivienda durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX,  se hubiera enterado de este parentesco seguramente en sus años de madurez se hubiera entregado a la investigación sobre los fermentos lácticos en el yogur, en vez de  pintar paisajes y retratos con estimable  habilidad  o  ser introductor en La Rioja del cultivo del champiñón, cosa que realizó con notable  éxito.
Pero bueno, lo otro  ahí queda escrito. Tampoco tiene demasiada importancia….
Un cariñoso saludo.
Andrés Ceballos.

Aunque lo que arriba se mostraba no eran sino pesquisas y no certezas ni mucho menos verdades, se agradece la información. 

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