sábado, 24 de mayo de 2014

(191) HARO. OTRAS CASAS (I)



Frente a las 26 casas solariegas que hemos reseñado en Briones o las 18 en San Asensio, resulta sorprendente que cierre el apartado de Haro con tan solo 10. Como lo que vengo haciendo no es otra cosa que un trabajo abierto, y catalogar es una actividad bastante caprichosa, siempre se me podrá acusar de usar criterios distintos en una u otra ocasión, pero por el momento creo que no es un asunto por el que debamos preocuparnos demasiado. Poco a poco me va interesando más la idea de la casa como lugar representativo de un señor que habita y dignifica un lugar, que como un modelo concreto de arquitectura. Y por eso, todos los edificios que no acaban por participar de esa idea o todas aquellas casas en que el modelo se ha ido deshaciendo en pedazos por sucesivas intervenciones, prefiero ponerlos al margen en estos otros post finales que califico de "otras casas". Es lo que sucede, por ejemplo, con el conjunto de edificios del lado norte de la plaza de la Paz que voy a ir desgranando en 6 piezas y que más que grupo de casas solariegas podría estudiarse como tema de doctorado de la deplorable situación de la teoría de la restauración en España a comienzos del siglo XXI.



Ilustro también este conjunto con el plano del catastro y paso a hacer un sucinto recorrido fotográfico por cada una de ellas.


(1) Del pretencioso y feo collage moderno-antiguo con que se ha resuelto la intervención en el torreón de la muralla (del XIV, según los del Inventario) y en la casa situada a la izquierda del arco de la calle de San Bernardo es responsable el arquitecto Alfonso Samaniego, actual decano del Colegio de Arquitectos de La Rioja. Como supongo que habrá abundante documentación de todo el proceso me limito a dejar constancia del resultado exterior lamentando no tener más fotografías anteriores que esta que muestro arriba tomada en 1983.



(2) A la derecha del mencionado arco de la muralla vemos los restos de lo que, a juzgar por los restos de los tres balcones y dos escudos, pudo ser una casa solariega del XVIII propiamente dicha.


La fotografío desde abajo y parcialmente para intentar imaginarla antes de la elevación de pisos o de la conexión de los tres balcones para hacer uno solo corrido (tanta debía de ser la demanda para ver en los días de fiestas las vueltas de Haro...!).


Documento también los dos escudos que esquivan los anclajes de la barandilla corrida del balcón:



(3) El siguiente caserón tiene también dos escudos pero como es tan grande me perdí en en la vastedad de su lienzo de fachada y se me pasó fijarme un poco más y hacer las fotos de detalle de su armas (para otra ocasión).



Me gustaría probar con photoshop a quitarle las bajantes para verlo en su plenitud, pero no puedo entretenerme con tanto trabajo como me queda por delante, así que sólo les digo que tiene 27 metros de fachada por 17 m de fondo y paso a mostrar un par de fotos de la parte trasera que muestra un torreón en rincón similar al que luego veremos en el palacio Paternina.



(4) Encajada en ese rincón descubrimos a nuestra derecha una casa de ladrillo con un impresionante escudo sobre águila.



Está en un estado lamentable pero todavía funciona como fondo escénico de la calle de Bilibio:


(5) La pieza más famosa de todo el conjunto es el llamado Palacio Paternina y recientemente Palacio Bendaña. Ya dijimos que los del Inventario llaman Palacio Bendaña a los restos de la casa que vimos en la Pza de San Martín, y que a este sólo le llaman Paternina, pero alguien nos sacará de dudas algún día. En mi opinión debería pasar a llamarse Palacio de la Rioja Tierra Abierta, o Palacio Capellán, o Palacio Pedro Sanz, o Palacio Alfonso Samaniego, a quien prefieran ustedes adjudicarle el mayor peso decisivo en la autoría de su último look.


Dejo cualquier comentario para ese máster sobre restauración al chorro de arena y ventanas de la vergüenza y muestro una colección de postales tomadas de la red sobre su estado anterior.




Me doy cuenta mirando estas fotos que la casa también tiene dos escudos a la plaza de la Paz (!). ¿Quién hubiera dicho que estaban ahí al mirar la deslavazada fachada de sillarejo que han dejado ahora...?


Resulta sintomático que las autoridades hayan posado justamente junto a las novedades artísticas ubicadas en el irresoluto hueco que quedó del derribo de la casa contigua...


... y que el arquitecto Alfonso Samaniego ha resuelto de aquestas maneras que muestro con mayor detalle:



Se vislumbra ya en esta última imagen el lavado que le han pegado a la entrada. Más que a chorro de arena o de agua parece que lo hubieran hecho con sosa caústica:




Afortunadamente en internet abundan buenas fotografías del estado previo que pueden servir para la comparativa de ese posible máster en restauración. Tomo de momento una sin autor y dos de Fco Javier Sobrino a pesar de la textura que ha superpuesto para que respetemos su autoría.




Documento también el aspecto de la fachada trasera después de la restauración con fotos que, para fines culturales y pedagógicos, no tengo inconveniente alguno en poner a disposición de todo el mundo. ¿O es que  tengo algún derecho por darle clic al botón de una máquina universal?



y (6) La última casa de este conjunto es la que forma callejón con el Palacio Paternina, circunstancia por la que también se la ve ahora con la cara muy pálida...:



... y con persianas enrollables de plástico enmarcadas por entramados de madera a la vista (!)


Lo mismo el alero y sus canes son tan auténticos como el cartel del Bar La Esquina, Plancha y Bocadillos. Ahora no es fácil saberlo pero gracias a la fotografía digital y al derecho a no olvidar, en el futuro, si es que lo hay, sabrán mejor lo que hacen.



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